tratamiento envejecimiento cutaneo

Flacidez Cutánea

La flacidez cutánea es un problema estético que comienza entre los 30 y 35 años de edad, como parte de las alteraciones que se producen durante el proceso de envejecimiento (aparición de arrugas, manchas, deshidratación etc.), y su causa es multifactorial.

¿Cómo se produce la flacidez?

Con el paso del tiempo se va perdiendo la capacidad de sintetizar colágeno, elastina y ácido hialurónico, dando como resultado una piel menos elástica, más deshidratada y delgada, lo que favorece la ptosis (caída) o descolgamiento.  Sin embargo, esta flacidez cutánea también puede aparecer de forma secundaria a una tensión elevada, como sucede en los cambios repentinos de peso; debido al estiramiento brusco o frecuente, la piel pierde su capacidad elástica.  La pérdida del tono y la elasticidad de la piel es más notoria en el contorno del rostro (pómulos y zona naso-geniana), parpados y escote, dando origen a arrugas, surcos y bolsas.

Junto con la pérdida de firmeza de la piel, y a medida que transcurren los años, la grasa de las capas subcutáneas se atrofia y se desplaza por efecto de la gravedad originando los surcos naso-genianos y las bolsas de los ojos; los músculos faciales son más rígidos dando lugar a la aparición de arrugas estáticas; y aumenta la reabsorción ósea contribuyendo a la pérdida del volumen óseo y provocando, por ejemplo, en el hueso malar (pómulo), una caída de los tejidos.

Cómo combatir la flacidez cutánea

La prevención sin duda es nuestra mejor aliada para combatir la flacidez cutánea.  Evitar el tabaco y la exposición solar (radiaciones UV), mantener unos buenos hábitos de alimentación y el uso adecuado de productos cosméticos y tratamientos médico estéticos ayudan a enlentecer este proceso natural.

tratamiento flacidez cara

Sin embargo, cuando la flacidez de la piel de rostro y cuello se hace notoria, disponemos de múltiples tratamientos para mejorarla y darle al rostro nuevamente una apariencia más juvenil.

  • Mesoterapia: Sustancias como el silicio orgánico y la vitamina C, son importantes para la síntesis de nuevo colágeno y elastina. La técnica de mesoterapia nos permite aplicar estos y muchos otros principios activos justo el sitio en donde las necesitamos: la dermis.  
  • Microneedling: Los pinchazos que genera, no solo estimulan la síntesis de factores de crecimiento y los fibroblastos para la producción de colágeno, sino que permite aplicar principios activos, lo que potencia sus resultados. Con la técnica de microneedling podemos aumentar el grosor de la piel para favorecer los tratamientos con hilos tensores o rellenos dérmicos.
  • Rellenos dérmicos: Nuestro mejor aliado, el ácido hialurónico, no solo hidrata la piel, sino que tiene capacidad de dar volumen al pómulo y al ángulo mandibular, reposicionando por tanto los tejidos que se han caído. Existen recientemente en el mercado sustancias de nueva generación, que tienen un efecto voluminizador, y que además tienen la capacidad de generar colágeno.  Su forma de aplicación (similar a los hilos, con vectores de tracción) favorece ese efecto de “tensado” y reposicionamiento de los tejidos. Es el caso de la policaprolactona  y de la hidroxiapatita cálcica.
  • Hilos tensores: Cuando la flacidez de la piel del rostro es leve a moderada, podemos realizar un lifting no quirúrgico con este tratamiento.  La tracción que generan los hilos tensores reposicionando los tejidos y la formación de colágeno que se genera alrededor del hilo hacen que la duración de su efecto no solo sea mucho mayor, sino que su efecto tensor es inmediato.

Recuerda que el envejecimiento cutáneo es un proceso en el que intervienen varios factores y que tiene múltiples manifestaciones; es por ello que puede necesitar múltiples vías de abordaje terapéutico tras un estudio personalizado. Asesórate por un profesional de medicina estética para determinar qué tratamientos son más adecuados en tu caso.