Para poder bucear es imprescindible saber compensar la presión en los oídos en la inmersión. Si estás empezando o pensando en empezar a bucear, esta es una de las lecciones más importantes que debes de aprender.
¿Qué significa compensar la presión de los oídos?
Compensar el oído significa igualar la presión del oído medio con la presión externa o ambiental, lo que se realiza a través de la trompa de Eustaquio, que es un conducto que va desde el oído medio hasta la faringe
La trompa de Eustaquio normalmente se encuentra cerrada y debe abrirse para compensar la presión de los oídos.
Esto es algo relativamente fácil y que habitualmente se realiza de manera natural y automática cuando las presiones se van modificando poco a poco. Sin embargo, cuando los cambios de presión ambiental son de gran magnitud, o se producen de manera muy rápida, o cuando la trompa de Eustaquio se bloquea, puede llegar a generarse una diferencia de presión importante entre el oído y el exterior, lo que produce molestias, como sensación de taponamiento o plenitud en el oído, y si la diferencia continúa aumentando y no se llega a producir la compensación, ese desequilibrio podría ocasionar dolor e incluso lesiones.
Técnicas para compensar los oídos durante el buceo
En la práctica del buceo, las diferencias de presiones se producen de manera abrupta al sumergirnos, ya que la presión del entorno cuando descendemos aumenta rápidamente. Por eso, durante el descenso es importante realizar una compensación activa, para evitar sufrir dolor, barotraumatismos y posibles lesiones que pueden llegar a ser graves, como la perforación de la membrana timpánica.
Cuando ascendemos, en la emersión, la presión ambiental va disminuyendo, y el oído también debe compensar este cambio, pero el equilibrio de presiones en este caso la mayoría de las veces se produce de manera natural, siempre que el ascenso sea lento. Cuando esto no sucede así, puede producirse un tipo de barotrauma con unas características específicas, conocido como bloqueo inverso.
Las maniobras de compensación son sencillos ejercicios que permiten que consigamos el equilibrio entre la presión del oído medio y la presión exterior o ambiental.
Existen muchas técnicas para compensar la presión en los oídos, y la finalidad común de todas ellas es conseguir la apertura de la trompa de Eustaquio para conseguir el equilibrio de presiones.
Algunos buceadores, bien porque tienen una constitución anatómica más favorable, o bien porque ya tienen experiencia, consiguen compensar simplemente realizando sencillos gestos tales como bostezar, deglutir, inclinar la cabeza hacia atrás y moverla de lado a lado o deslizar la mandíbula hacia delante.
Sin embargo, con frecuencia es necesario recurrir a técnicas de compensación más activas para conseguir la presurización (en el descenso) o la despresurización (en el ascenso) del oído medio.
Dentro de las múltiples maniobras de compensación que existen, describimos las más habituales, que son:
- Maniobra de Valsalva
- Maniobra de Frenzel
- Maniobra de Toynbee
Maniobra de Valsalva
Es la maniobra de compensación más utilizada en el buceo, seguramente por su sencillez y eficacia.
Fue descrita en 1704 por el médico anatomista italiano Antonio María Valsalva y consiste en intentar exhalar aire con la boca cerrada y la nariz pinzada, lo que produce un aumento de presión en la rinofaringe, que fuerza la apertura de la trompa y la entrada de aire en el oído medio.
Si bien es una técnica muy sencilla, no está exenta de riesgos.
Al ser una maniobra de presurización, debe realizarse sólo durante el descenso.
Lo ideal es empezar a realizarla desde el inicio del descenso, para ir equilibrando la presión gradualmente, sin esperar a sentir molestias. Si esto ocurre, se debe volver a ascender un poco para que éstas desaparezcan e intentarlo de nuevo.
Además, no se debe realizar una presión excesiva, ya que esto podría derivar en una presurización brusca y excesiva del oído, pudiendo originar un barotrauma del oído medio, del oído interno e incluso un aumento excesivo de la presión intratorácica que podría dar lugar a un compromiso del retorno venoso, y del riego cerebral con pérdida de conocimiento.
Maniobra de Frenzel
La maniobra de Frenzel fue diseñada por Herman Frenzel, comandante de la “Luftwaffe”, para los pilotos de la 2ª guerra mundial.
Consiste en cerrar la glotis, como cuando se va a realizar un esfuerzo al levantar un objeto pesado, y, con la nariz pinzada, elevar el dorso de la lengua hacia el paladar, como intentando realizar un sonido “k” o un sonido “guh”, lo que produce un incremento de presión en la rinofaringe que facilita la apertura de la trompa y la presurización del oído medio.
Es un poco más difícil de realizar que la maniobra de Valsalva, pero es muy eficaz y tiene menos riesgos. Además, es especialmente interesante para el buceo en apnea, ya que su realización requiere menor cantidad de aire.
Se utiliza también para compensar durante el descenso.
Maniobra de Toynbee
La maniobra de Toynbee, así llamada porque fue descrita en 1853 por el médico inglés Joseph Toynbee , consiste en deglutir saliva mientras se mantiene pinzada la nariz, con lo que se consigue un descenso de presión en la rinofaringe y en el oído medio.
Es una maniobra de despresurización, y debe utilizarse, por tanto, en el ascenso.
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